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Como hacer lo posible para que nuestros hijos eviten las conductas de riesgo.

Tuesday, October 20th, 2009

Desayunamos con noticias de aumento de la conflictividad y delincuencia juvenil. Los adolescentes frustrados llegan a los vicios, depresion y violencia.

img_2280Ante todo, es plantearse si queremos ser Padres de nuestros hijos. Esta en nuestra mano elegir ser para ellos los creadores de un clima de acogida, respeto, cuidado y amor o limitarnos a proporcionarles techo, abrigo y alimentacion. No es lo mismo ser padres que tener hijos…

Estoy de acuerdo con Jose Antonio Marina, fundador de la Universidad de Padres- www.universidaddepadres.es- en que “los padres no nos atrevemos a educar, primamos los derechos sin exigir los deberes, y estamos dejando a los adolescentes vivir en un vacio sin referencias. En el que los jovenes valoran mucho la libertad, a la que confunden con la espontaneidad y sienten pavor ante la soledad, el aburrimiento y el silencio”.

La educacion de nuestros hijos comienza desde la cuna. Ademas de ayudarles a forjar una autoestima fuerte, es importante promover en ellos el esfuerzo, la constancia y la voluntad- en pocas palabras- una disciplina adecuada a cada uno. Si son autonomos e independientes deben saber que pueden buscar la felicidad y su bienestar sin recurrir a elementos artificiales y externos como las drogas.

A los 18 meses de edad el niño toma conciencia de su propio yo como algo distinto a los demas, es el comienzo de la autonomia y es cuando los padres han de poner los primeros limites.

Debemos hablar a nuestros hijos con claridad y naturalidad, adaptando la comunicacion al nivel de madurez de cada uno, para que todas sus inquietudes y curiosidades se vean satisfechas. Asi evitaremos que busquen la informacion en otra parte o que recurran a su imaginacion.

El dialogo con nuestros hijos  no se reduce a un intercambio verbal, nos relacionamos fisica y afectivamente tambien; combinando el apoyo y afecto con la vigilancia y la disciplina adecuadas.

Ese apoyo y seguridad ayudaran a crear el valor necesario para explorar el entorno e ir superando las dificultades que surjan. La disciplina en los habitos y rutinas les permitiran predecir el orden de los acontecimientos y afianzar su seguridad.

Ademas de las normas, nuestros hijos necesitan conocer las consecuencias de desafiar aquellas.

Nuestros hijos necesitan que los adultos les ofrezcamos generosamente el reconocimiento y valoracion de sus acciones; han de sentirse aceptados y queridos como son.

Otro aspecto importante es “predicar  con el ejemplo”, hemos de ser coherentes con lo que hacemos y decimos, pues los niños nos imitan, por tanto, los valores que predicamos pierden su sentido cuando no se incorporan a al conducta.

Las normas deben ser concretas y firmes. Hay que educar “con Autoridad” que no “con Autoritarismo”, el primero razona las normas e instrucciones y acaba por generar conformidad en los hijos; el segundo impone sin explicacion.

Los niños que respetan las normas de casa se convertiran en adolescentes que respeten las normas sociales.

Si le damos a nuestros hijos todo lo que desean habremos perdido una batalla decisiva. Ellos necesitan enfrentarse a la frustracion y cediendo a las demandas estamos bajando su grado de resistencia a ella.

Nuestra debilidad conduce a criar niños ansiosos, consumistas y manipuladores. Si ven colmados sus deseos de forma habitual siempre querran mas y tenderan a despreciar lo que tienen. Es el camino al consumismo el que provoca la “insatisfaccion cronica” y un estimulo de la busqueda de nuevas sensaciones que pueden llevar al consumo de drogas.

Las tensiones con nuestros hijos son inevitables y a la vez son sanas. Cuando solucionamos juntos los problemas reforzamos los afectos poniendo en practica estrategias de negociacion, cesion y acuerdo. Esto ayuda al niño a enfrentarse al mundo sin temor a la frustracion. Por tanto, la superacion de las tensiones en casa se convierte en un arma que el menor usara para enfrentarse a futuros problemas.

Si en el seno familiar el niño no tiene trabas y limites, encajara muy mal el primer “no” de la sociedad.

Nuestra labor como padres es enseñarles a tolerar la frustracion de un modo sereno y comprensivo y asi el niño se afianzara en la conviccion de que no siempre obtendra lo que desea. De tal modo que cuando llegue a la juventud sabra afrontar la situacion sin buscar “fuera de si” lo que ya esta en si mismo. Se convertiran en jovenes con autocontrol.

Otra cosa a tomar en cuenta es el “castigo”, muchos usamos el castigo de una forma equivocada:sancionamos a nuestros hijos como una via de escape a un sentimiento de impotencia y desesperacion. Mientras que el castigo debe ser consecuencia del comportamiento del niño, no fruto de nuestras emociones negativas.

Cuando castigamos a nuestros hijos y ademas lo acompañamos con etiquetas negativas, dejamos al niño con “mal sabor de boca” por la forma en que fue tratado, acostumbrandole a reacciones violentas con lo que solo obedecera cuando sea inevitable y acabara desafiandonos. El uso de la ” fuerza bruta” puede ser eficaz a corto plazo, pero el sentimiento que genera en el niño es intensamente negativo: se siente humillado, agredido y violentado.

La manera de aplicar una sancion o un castigo es tan importante como el castigo en si. La emocion negativa puede enquistarse en el mundo afectivo del niño mucho mas alla de la accion que la provoco.

El abuso de la fuerza acaba por no producir en ellos efecto alguno y al crecer imitaran esas reacciones violentas con sus iguales, resolviendo cualquier tipo de disputa o desacuerdo con la intimidacion fisica.

Lamentablemente, dentro de padres maltratadores y abusivos existe un niño que en su pasado ha sido castigado, agredido y aterrorizado. De lo contrario, si el niño se habitua desde pequeño a ser recompensado, dentro de la serenidad y la calma, con una consecuencia “desagradable” cuando actua mal, puede reflexionar sobre lo que ha hecho dandole asi, la oportunidad a reparar esa conducta. Acabara por entender que hay comportamientos inaceptables que conllevan una respuesta punitiva y asi crecera su talla moral y detestara la violencia.

 

Bibliografia:

” Que les digo?. Como escuchar y hablar sobre las drogas con nuestros hijos.

Cuadernillos ABC